Reflexiones lectoras: leer, libros, clásicos… y El Conde Montecristo

Hoy os traigo a mi canal un episodio distinto a todos los anteriores. No es una reseña. Tampoco un book tag. No os traigo una lista. No. Se trata simplemente de una serie de reflexiones lectoras en torno a la experiencia de leer y los libros que leemos. Mi visión personal sobre un acto, la lectura, que solemos pensar que nos trae siempre muchas alegrías, pero que de vez en cuando también se convierte en algo realmente desasosegante.


Todo este rollo macabeo que me dispongo a soltaros durante los próximos minutos surge a raíz de la lectura que tengo entre manos en estos momentos, El Conde de Montecristo, y que estoy leyendo junto con el Club de Lectura de La Pecera de Raquel. Un viaje que comenzó a principios de este mes, noviembre, y que nos llevará hasta las primeras semanas de diciembre.

El Conde de Montecristo, de Alexandre Dumas
El Conde de Montecristo, de Alexandre Dumas
IMPORTANTE: Esta no es la edición que estoy leyendo. Yo tengo la de Navona, pero por los errores que nos estamos encontrando los que tenemos esta versión en el club de lectura, y por su elevado precio, no os la recomiendo. Ojo, la edición es preciosa, pero la revisión (que no la traducción) no está a la altura de lo que vale. Os recomiendo la que ha leído María, del canal Cumbres Clásicas, de cuyo criterio me fío muchísimo.

En el momento de grabar este episodio llevo leídas unas 300 páginas. Son trescientas páginas que me han dejado dos sensaciones distintas.

Por un lado, una completa excitación por la grandeza de la obra ante la que me encuentro. Es increíble que en lo que llevo de lectura Dumas no haya bajado ni un ápice de intensidad. Treinta y tantos capítulos y todos, absolutamente todos, para enmarcar. Especialmente uno de ellos, en los que la emoción desborda a raudales.

Pero por otro lado, leer ahora El Conde de Montecristo, con 43 años en el pellejo como tengo, me genera la triste sensación de llegar tarde. Es decir, ¿por qué demonios no había leído antes esta maravilla? Es que, ni se me había pasado por la cabeza.

Es esta última sensación la que ha dado pie a toda la reflexión que quiero compartir con vosotros.

En lo que a leer se refiere, reconozco que soy un alma en pena: me encanta leer, lo adoro, pero tengo poco tiempo, lo que me genera ansiedad; mi lista de títulos pendientes no hace más que crecer, lo que me genera ansiedad; estoy constantemente debatiéndome entre si leer clásicos o contemporáneos, si ficción o no ficción, lo que me genera más ansiedad todavía; al tener un lector de ebook, siempre estoy planteándome si comprar la versión digital o si hacerme con la física, lo que ya me lleva por el camino de la amargura, sobre todo económica.

Y para colmo, me encuentro que en BookTube hay gente que lee una barbaridad; corrijo: que dice leer una barbaridad. Ya dije en una ocasión que, aunque no dudo que muchos de estos booktubers lean tanto, me da la impresión de que otros muchos tienen más de apariencia que de verdad. Pero bueno, eso es otro tema.

Todo lo anterior ha hecho que haya decidido parar un momento, ponerme a pensar en qué momento como lector me encuentro, y reflexionar sobre cada una de las cuestiones que os he comentado. Por eso, ahora, quiero compartir con vosotros mis impresiones sobre cada una de ellas.

Leer clásicos

En su canal Cumbres clásicas, María nos contó que prácticamente solo lee clásicos y su motivo es el siguiente:

Por supuesto, coincido con María. Lo bueno de leer clásicos es que, a menos que tengas unos gustos muy concretos, la posibilidad de acertar y leer algo que te pueda gustar es bastante alta. Y como bien dice, teniendo el poco tiempo que tenemos… pues eso.

Pero claro, el tiempo del que disponemos es limitado, por lo que llega una primera pregunta: ¿qué clásicos leemos primero? Porque, obviamente, leerlos todos es una tarea complicada. Podremos leer bastantes, pero todos… Y si no podemos leerlos todos, ¿somos malos lectores? ¿nuestro currículo lector estará incompleto?

Clásicos vs Contemporáneos

Bueno, pues la cosa se complica. Segunda pregunta: ¿Sólo leemos clásicos? ¿Nos olvidamos de los contemporáneos? Porque no me cabe duda de que, aunque cada vez hay más paja, en la actualidad también se escriben grandes obras.

Pero también está la cuestión contraria: un contemporáneo que leamos será un clásico menos en nuestra lista.

Ay madre, qué agobio…

Ficción o no ficción

Para quienes llevéis ya un tiempo siguiéndome, sabéis que en estos momentos leo sobre todo ensayo, aunque los últimos meses estoy volviendo a añadir narrativa a mi dieta literaria.

En mi book tag de la no ficción, que os dejaré por aquí, os comentaba que antes, cuando era joven, leía sólo narrativa, principalmente novela, aunque el relato corto es el género que más me llenaba. Sin embargo, llegué a una crisis lectora y tras muchos años leyendo casi nada, retomé la lectura con el ensayo, y hasta la fecha.

Al comenzar a seguir a más y más canales de BookTube, he ido añadiendo títulos de narrativa a mi lista de pendientes, y claro, la cosa no ha hecho más que empeorar.

Como os digo, este tipo de cosas me genera ansiedad, y como comprenderéis, entre los títulos de no ficción que quiero leer —los cuales suelen ser ensayos actuales, del momento en el que me encuentro o con pocos años de antigüedad— y los de narrativa que me recomiendan —y ojo, que confío muchísimo en estas recomendaciones— pues me agobio, que queréis que os diga. Vuelvo a encontrarme ante una difícil situación: ¿leo un ensayo o leo una novela o colección de relatos?

De este problema creo haber salido bastante airoso: procuro llevar siempre dos lecturas al mismo tiempo, una de ficción y otra de no ficción. Esto me ayuda también a leer aquello que más me apetezca en cada momento.

Sobre esto hablaba precisamente Pedro Jorge Romero hace muy poco:

Libro físico o ebook

A ver, aquí debo hacer una puntualización. Me gusta mucho el ebook porque me permite leer en cualquier sitio, es muy cómodo, puedo llevar varios libros a la vez y no pesa nada.

Pero como seguramente soy un superficial de mierda, me gusta tener libros. Lo confieso, debo estar enfermo. Seguro que sufro eso que en japonés se denomina tsundoku —que no sudoku, ¿eh?—, y al final, siempre que se me presenta un nuevo título, al final me encuentro entre tener que decidir si hacerme con él en papel o en digital.

Problemas, problemas

Problema, problema, problemas…

Bueno, ¿qué? ¿A que leer no es siempre esa actividad que te colma y te llena de buenas sensaciones?

Como veis, hay muchas cosas que me impiden, o han estado impidiéndome disfrutar plenamente de la lectura.

Por eso, he decididoparar, reflexionar y sacar conclusiones, y al final todo se resume y se resuelve en una misma pregunta: ¿Por qué leo?

Por qué leemos

Los motivos por los que decidimos coger un libro y ponernos a leer pueden ser muy diversos: para aprender, ya sea por necesidad o por placer, para evadirnos, para vivir otras vidas, para conocer mejor el mundo en que vivimos, para conocer mejor al ser humano, incluso para sufrir…

Pero creo que, al menos cuando leer es algo que hacemos de manera voluntaria, el motivo por el que leemos es porque nos hace felices.

Eso es.

A esta conclusión he llegado en parte gracias a un vídeo que me compartió Encarni del canal Encarni Reading The World Forever [meter vídeo del pianista]

Y aquí está el quid de la cuestión.

Lee lo que te haga feliz. Da igual si es un clásico, un contemporáneo, poesía, cómic, el prospecto de un medicamento —oye, sobre gustos no hay nada escrito— pero lee lo que te apetezca.

Es más, incluso si no quieres leer, pues no leas.

Yo antes era de los que pensaban que quienes leían parecían estar empeñados en vivir en la ignorancia, pero me equivocaba. Hoy día hay muchas maneras de consumir contenidos, y el libro no tiene por qué ser el formato exclusivo para tal tarea.

No pasa nada si no lees. (Hombre, yo creo que tú te lo pierdes, pero allá tú).

Y aquí termino:

Lee lo que quieras.

Y si no quieres leer, no leas.

Pero, por favor, si lees, nunca juzgues a otro lector por no leer lo mismo que tú.

Mirad lo que nos dice Raquel de La Pecera de Raquel sobre los booktubers:

Ciao!

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