Nuestra parte de noche, de Mariana Enríquez

Reseña de Nuestra parte de noche, de Mariana Enríquez, una novela de terror ganadora del Premio Herralde Novela 2019.


Os traigo una novela que, literalmente, me ha volado la cabeza. Una historia muy dura, llena de brutalidad, absolutamente perturbadora, pero contada con un estilo que la hace absorbente y que no quieras dejar de leerla en ningún momento. Os estoy hablando de Nuestra parte de noche, de la escritora argentina Mariana Enríquez, publicada por Anagrama.

Cubierta de Nuestra parte de noche, de Mariana Enríquez
Nuestra parte de noche, de Mariana Enríquez
Mariana Enríquez, autora de Nuestra parte de noche.

Sobre Mariana Enríquez

Mariana Enríquez es una periodista y escritora argentina nacida en 1973, encuadrada dentro de la nueva narrativa argentina. Previamente a esta novela había publicado otras tres novelas, un par de libros de relatos, así como algunos otros títulos de tinte más divulgativo, entre ellos una biografía de la escritora Silvana Ocampo.

Sus libros abordan el género del terror, con una manera de contar, unos temas y un universo propio aderezado con la cultura popular latinoamericana que, de algún modo, la alejan de la literatura de terror anglosajona, especialmente la estadounidense, y le imprime a su obra un carácter propio y absolutamente distinguible.

Con Nuestra parte de noche, Mariana Enríquez ganó el Premio Herralde de Novela en 2019.

Reseña de Nuestra parte de noche

Resumen y estructura de la novela

Nuestra parte de noche nos cuenta la historia de un padre, Juan Peterson, en su lucha por proteger a su hijo, Gaspar, de la sociedad secreta o secta a la que pertenece —en el libro llamada la Orden— y de la que es su médium. Esta secta rinde culto a un ente maléfico, que llaman la Oscuridad, por el que sus miembros, especialmente aquellos encargados de su dirección, son capaces de realizar los actos más repugnantes y macabros que os podáis imaginar.

La Orden fue creada y está liderada por dos familias de origen inglés, aunque una de ellas afincada en Argentina, siendo esta la familia materna de Gaspar. Juan, consciente de la maldad que rodea a la Orden y a la familia de su hijo, no quiere ver a Gaspar involucrado de ningún modo en las actividades de la Orden, y durante todo el libro veremos sus esfuerzos por alejarlo de todo aquello que ha marcado de una manera significativa su propia vida.

La novela abarca un periodo de tiempo comprendido entre 1960 y 1997, y está estructurada —o mejor dicho desestructurada— en seis partes que abarcan distintos momentos dentro de estas casi cuarenta décadas, y presentadas de manera no cronológica, lo que hace que conforme avanza la lectura vayamos dando saltos en el tiempo, tanto hacia adelante como hacia atrás.

De estas seis partes, cuatro de ellas se ocupan directamente de distintos momentos en la vida de Juan, Gaspar y Rosario, su madre. Las otras dos partes tratan hechos ocurridos durante esos años pero, de algún modo, desde un plano externo a dichos personajes principales.

La primera parte del libro, titulada Las garras del dios vivo, enero de 1981, nos presenta el viaje en coche que realizan Juan y Gaspar cuando este último tiene seis años. En dicho viaje ya podemos ver tanto rasgos de ambos personajes como la difícil relación existente entre ambos. Juan es un hombre con un enorme físico, pero de apariencia débil, enfermo, y claramente desconfiado de todo cuanto le rodea. Gaspar, a pesar de ser un niño, lo vemos ya con la carga de tener que cuidar de su padre en los momentos en que este tiene ciertas crisis, lo que influye sin duda en que a lo largo de la novela demuestre siempre una madurez, pero también una dureza, no acorde a su edad.

Los personajes se dirigen hacia la hacienda de los abuelos de Gaspar, donde esperan a Juan para que participe en el Ceremonial que celebran cada cierto tiempo con el objetivo de invocar a la Oscuridad.

En esta parte nos vamos a encontrar con una de las escenas más macabras de toda la novela, la cual os puedo asegurar que está contada de tal manera que pone los pelos de punta e incluso provoca cierto malestar en el cuerpo.

En la tercera parte, titulada La cosa mala de las casas solas, Buenos Aires, 1985-1986, se nos cuenta lo ocurrido en la vida de Gaspar y sus amigos durante esos años en los que los niños abandonan poco a poco la infancia y comienzan a asomarse a la adolescencia. Se nos presentan, entre otros, tres personajes importantes, Vicky, Pablo y Adela, los amigos de Gaspar, a los que veremos inmersos en una especie de historia de casa encantada y que, de nuevo, nos trae otro de los momentos más terroríficos del libro.

Veremos cómo la salud de Juan se ha degradado considerablemente, lo mismo que la relación con su hijo, en la que la autora nos muestra escenas de una violencia explícita que nos hace odiar con todas nuestras fuerzas al personaje de Juan.

Una de las cosas que más me ha sorprendido de esta parte, aunque importante en el resto del libro, es la introducción del personaje de Adela. Gracias a la reseña que hizo el canal Sputnik de esta novela, he descubierto que tanto el personaje como su historia ya aparecen como un relato, titulado La casa de Adela, dentro de otro libro de Enríquez, Las cosas que perdimos en el fuego, lo que me parece un indicio de la capacidad de la autora para crear un universo propio de temas e historias presentes y recurrentes a lo largo de su obra.

En la cuarta parte de la novela, titulada Círculos de tiza, 1960-1976, la autora pone voz a Rosario, la madre de Gaspar, para que sea ella quien nos cuente su propia historia: su infancia en la familia Bradford, la relación con su madre, su amistad y amor con Juan Peterson pero, sobre todo, sus años locos en Inglaterra, donde se nos introducirá otro personaje clave en la historia, Eddie, del que no os puedo decir nada si no queréis que os estropee la parte de la trama.

Y la sexta parte, titulada Las flores negras que crecen en el cielo, 1987-1997, nos traslada a los últimos años de la historia, con un Gaspar adolescente que empieza a vivir una vida adulta; con sus amigos de la infancia cogiendo distintos caminos pero todavía unidos por lo que sucedió en la tercera parte del libro y, finalmente, el desenlace de toda la novela.

Los personajes

Una de las cosas que más me ha gustado de Nuestra parte de noche ha sido la construcción de los personajes. Mariana Enríquez suelta ante nosotros a toda una gama de personajes, sobre todo los relacionados de algún modo con la Orden, de una ambigüedad extraordinaria.

Se trata de personajes tan acostumbrados a las actividades aparejadas a la pertenencia de la Orden que, aunque a nosotros como lectores nos puedan resultar repulsivas, para ellos entran dentro de una cierta normalidad, de un status quo que define su existencia en este mundo.

Así, nos encontramos personajes como Juan y Rosario que, si bien presentan destellos de humanidad e incluso de ciertos sentimientos ordinarios, por otro lado son capaces de llevar a cabo actos aberrantes sin ningún tipo de remordimiento o culpabilidad.

La moralidad de los actos

Y esto es otro punto muy a favor de esta novela y uno de sus grandes aciertos, al menos bajo mi punto de vista: la capacidad de la autora para presentarnos unos hechos absolutamente execrables pero que, llevados a cabo por esos personajes, llegamos a interiorizarlos como algo común en la vida de estos, e incluso a comprenderlos —que no a aprobarlos, por supuesto.

Las familias que lideran la Orden pertenecen a la clase alta de la sociedad y, con tal de poder desarrollar las actividades para ganarse a la Oscuridad, son capaces de realizar absolutas aberraciones con otros seres humanos, especialmente si pertenecen a las clases bajas, las cuales desprecian y las usan como meras herramientas para conseguir sus fines.

Hay que tener en cuenta que parte de la historia que se nos cuenta en Nuestra parte de noche está en parte ubicada temporalmente en los años de la dictadura argentina, y la autora se sirve de esta efeméride para presentarnos a unas familias que se sirven de los horrores de la dictadura para ocultar sus propios crímenes. He de reconocer que las primeras ocasiones en que se alude a la dictadura en el libro me sentí un poco decepcionado porque me pareció un recurso facilón, como simplemente queriendo plasmar una posición política, sin embargo, conforme transcurre la novela, el régimen dictatorial sirve para ofrecer un escenario en el que comprender ciertos hechos de la historia.

Paternidad-maternidad

También me parece muy importante cómo Mariana Enríquez trata el tema de la paternidad y la maternidad en esta novela. No solo en el caso de Juan, Rosario y Gaspar nos encontramos con relaciones paterno-filiales difíciles y conflictivas, sino también con otros personajes: Rosario con Mercedes, Stephen con Florence, Eddie con Florence, incluso Adela con su madre. Pero es en el caso de la familia de Gaspar donde Enríquez más desarrolla este tema: nos encontramos con un padre que quiere proteger a su hijo pero que a la vez es capaz de infligirle dolor sin ningún tipo de titubeo; o una madre amantísima con su hijo pero que duda a la hora de qué es lo mejor para Gaspar ante las exigencias que la Orden impone. No sé, creo que se podría resumir como el dolor que los padres son capaces de infligir a los hijos por su obsesión por protegerlos.

Una novela de terror folclórico

Al empezar la reseña y hablar de la autora dije que Mariana Enríquez se aleja de la literatura de terror anglosajona. Es necesario que puntualice aquí mis palabras. Enríquez se define fanática de los cuentos de terror y de la literatura anglosajona. Sin embargo, creo que la autora ha conseguido crear un estilo propio al incorporar a las típicas tramas psicológicas o incluso netamente violentas, componentes extraídos del folclore latinoamericano.

En Nuestra parte de noche encontramos por ejemplo referencias a San La Muerte que, según Wikipedia, «es un Santo Popular o entidad venerada en Latinoamérica» y que no hay que confundir con La Santa Muerte. Pero, sin duda, una de las incorporaciones más espeluznantes que realiza la autora es la del invunche que, también según Wikipedia, «es un ser de la mitología mapuche y de la mitología chilota» con una apariencia realmente desagradable y que llevado a la historia se convierte en algo sumamente estremecedor.

Una excelente novela a la que es difícil poner un final

Y, por último, como cuestión final que quiero abordar en esta reseña, os hablaré del desenlace —sin destripes, tranquilos.

Teniendo en cuenta que estamos ante una novela de 672 páginas, con una trama ambiciosa y de lectura que en ciertos momentos puede resultar un tanto exigente, con unos personajes fuertes, muy bien desarrollados y de los que conocemos todas sus vidas, debemos comprender que poner un final a esta novela resulta una tarea francamente compleja y difícil.

Y aquí se presenta la eterna duda: ¿qué hubiese sido mejor, un final abierto o un final cerrado? En Nuestra parte de noche, Mariana Enríquez opta por cerrar la historia y nos ofrece un final que, bajo mi punto de vista, es efectivo y coherente, y que no te deja con mal sabor de boca, al contrario, creo que acaba ocurriendo lo que todo lector hubiese querido que ocurriese.

Sin embargo, y esto es una cuestión de gusto personal, considero que un desenlace más abierto hubiese hecho mayor honor a la historia contada hasta entonces. ¿Qué final abierto? ¿Qué cuestiones deberían haberse quedado más en el aire? Para ser sincero, no lo sé, pero me hubiese gustado que el desenlace hubiese quedado más al amparo de la imaginación del lector. Insisto, es una cuestión de gustos.

Nuestra parte de noche, una novela 100% recomendable

Y hasta aquí mi reseña. Seáis aficionados o no a la literatura de terror os recomiendo que leáis el libro de Mariana Enríquez, Vais a encontrar una historia exquisitamente contada, con una trama y un ritmo que hacen que no quieras despegar la vista de la novela y que, a pesar de su extensión, se lee de una manera muy cómoda, casi sin darte cuenta.

Os recomiendo que le echéis un vistazo a las reseñas que han hecho de este mismo libro gente tan molona como David Calpa en su canal Gafas y Ojeras, Cecilia Bona en Por qué leer, Alejandra en Sputnik o José Miguel Tomasena en Observatorio de Booktube. Seguro que de todas ellas sacáis más motivos para leer esta novela.

Os recuerdo el título: Nuestra parte de noche, de Mariana Enríquez, publicado por Anagrama. Premio Herralde de Novela de 2019.

Nada más. Nos vemos en la siguiente reseña… o book tag, o lista, o… ¡yo qué sé! Ciao!

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