Libertad o igualdad, de Daniel Lacalle

Reseña de Libertad o igualdad, el último libro de Daniel Lacalle, donde expone por qué el capitalismo es preferible a cualquier tipo de intervencionismo.


Hoy volvemos al ensayo de economía y con una sorpresa para todos los que veáis o escuchéis esta reseña ya que, gracias a la gentileza de Ediciones Deusto, voy a sortear un ejemplar del título del que os voy a hablar. Para saber cómo participar en el sorteo, tenéis que estar atentos al episodio, ya que en un momento dado de este explicaré los requisitos que tenéis que cumplir para que podáis optar a ganar.

El libro que os traigo hoy se trata de una publicación reciente de uno de los economistas más influyentes del mundo y en la que nos advierte del peligro de sucumbir a los cantos de sirena que pregona el intervencionismo e igualitarismo, y donde se nos plantea por qué el capitalismo es el mejor sistema que hemos tenido hasta el momento y por qué es preferible a cualquier tipo de propuesta donde el Estado parece ser el único apto a la hora de gestionar. Os estoy hablando de Libertad o igualdad, de Daniel Lacalle, publicado por Deusto.

Sobre Daniel Lacalle

Daniel Lacalle es un economista español, que trabaja como gestor de inversiones, además de ser profesor de Economía Global y Finanzas, y uno de los analistas económicos más agudos y solventes del mundo. Tiene a sus espaldas una obra ensayística y de análisis de la actualidad compuesta por títulos como La madre de todas las batallas, Acabemos con el paro, La gran trampa, La pizarra de Daniel Lacalle, Nosotros los mercados, del que ya hice una reseña en este canal, o Viaje a la libertad económica, título que incluí en mi lista de libros sobre economía y política que me abrieron los ojos.

Reseña de Libertad o Igualdad

Cuando empecé a leer Libertad o igualdad, lo primero que pensé es que se me antojaba como una especie de segunda parte o ampliación de lo que ya nos contó el autor en Viaje a la libertad económica, sin embargo, conforme avanzaba con la lectura, tuve claro que este nuevo título tenía un componente mucho más proponedor, a la vez que aleccionador, que su anterior libro.

Lacalle pretende establecer cuáles son las falacias en las que incurre el intervencionismo, así como el igualitarismo, desmontando para ello aquellas propuestas que buscan encandilar los oídos de los ciudadanos, pero cuya aplicación no conlleva otra cosa que peores condiciones de vida para estos. En contraposición, nos explica por qué el capitalismo acaba siendo más social y beneficioso que cualquier tipo de iniciativa estatal, para lo que, al igual que en el resto de sus libros, se apoya en una gran cantidad de datos que confirman o apoyan sus argumentos.

El libro se estructura en una introducción, doce capítulos y un epílogo, además de un apéndice de lecturas complementarias que sirve para ampliar o entender mejor ciertas partes del texto.

Capitalismo vs Intervencionismo / Igualitarismo

Una vez pasamos la introducción, escrita por Alejandro A. Chafuen, director general internacional del Acton Institute, comenzamos con el primer capítulo del libro en el que Daniel Lacalle hace toda una declaración de intenciones incluyendo una cita del economista y premio Nobel de Economía Friedrich A. von Hayek. La cita dice así:

Hay una enorme diferencia entre tratar a las personas de manera igualitaria y tratar de hacer que sean iguales. Lo primero es la condición para una sociedad libre, mientras que lo segundo implica una nueva forma de servidumbre.

Podríamos decir que los tres primeros capítulos del libro sirven a Lacalle a modo de planteamiento inicial de la problemática que nos quiere contar. Así, en este primer capítulo, titulado ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?, nos explica por qué la búsqueda de la igualdad no es la solución a los problemas sociales y económicos del mundo, y señala a la paliación de la pobreza como el verdadero objetivo para conseguir una sociedad más igualitaria. Según Lacalle, la igualdad nunca debe ser el fin, sino el resultado.

Lacalle expone cómo el progreso experimentado por la humanidad se ha basado en el capitalismo, gracias a que este ha dejado que las empresas innoven y aporten valor a la sociedad. Por el contrario, el autor deja bien claro que el intervencionismo es dañino, ya que coarta esta capacidad de innovación y de creación de valor, con el único objetivo de perpetuar y agrandar el alcance del Estado. Por otro lado, las políticas igualitarias nunca consiguen mejorar la situación de las personas, ya que para el Estado es imposible igualar por arriba y, por tanto, siempre iguala a la baja.

Daniel nos explica por qué no hay que considerar todas las desigualdades como negativas. Así, nos dice que existe un tipo de desigualdad que es positiva, ya que provoca que quien se encuentra en una posición peor aspire, quiera y luche por alcanzar la situación de aquellos que están mejor.

Sobre algo parecido ya hablábamos cuando os traje los cinco libros de economía y política que me abrieron los ojos, pues comentábamos aquello de ¿qué es preferible, ser todos iguales siendo más pobres o ser desigualmente más ricos y prósperos?

¿Un nuevo concepto? Capitalismo social

Avanzamos en el libro y Daniel Lacalle nos introduce y explica el concepto de capitalismo social, que no es más que el sistema capitalista que es consciente de que es necesario invertir en la sociedad, en las comunidades más cercanas a las empresas, ya que se trataría de un win-win, donde la sociedad se ve beneficiada de las inversiones realizadas por las empresas —y por el estado—, y estas también obtienen beneficios al tener clientes y un tejido social con mayor capacidad económica. En este punto, el autor hace hincapié en la necesidad de que el Estado no sea quien decida dónde hay que invertir, ya que los intereses del Estado acabarían dirigiendo dicha inversión a sectores y empresas amigas, deficitarias y, a fin de cuentas, no adecuadas o no rentables.

Hago aquí ahora un pequeño paréntesis: he de reconocer que cuando me topé por primera vez con el concepto de capitalismo social y comprobé cómo lo desarrollaba el autor, me chocó bastante el hecho de que Lacalle añadiera ese adjetivo, social, ya que, en mi opinión, el concepto que explica no es más que el capitalismo tal y como debería ser, el capitalismo deseable, y no entendía esa necesidad de ponerle un ‘apellido’. Sin embargo, escuchando un día una entrevista que le hacían en un programa de radio, Lacalle explicaba a este respecto que el hecho de poner el adjetivo social al capitalismo no era más que un guiño o burla a esa tendencia a darle vueltas al lenguaje y adjetivar todo que tienen ciertos políticos denominados progresistas.

En el tercer capítulo el autor aboga por una economía colaborativa, entendida esta por aquella en la que el capitalismo permite la correcta asignación de inversiones y capital, mientras que el Estado se limita a trabajar para facilitar las condiciones en las que pueda desarrollarse este capitalismo social. Es decir, Lacalle es consciente de que el Estado es necesario, pero su alcance debe ser limitado y no permitir que se convierta en el temido Leviatán.

Los problemas del intervencionismo

Los siguientes tres capítulos los dedica a exponer las razones por las que el intervencionismo y el igualitarismo no han funcionado y, de hecho, han generado más problemas que aquellos que hayan podido resolver. Lacalle recurre a hablarnos por ejemplo de los países nórdicos y de la falacia que supone señalarlos como modelos de países intervencionistas cuando, en realidad, el progreso experimentado por estos tuvo lugar cuando abandonaron modelos socialistas y adoptaron un sistema donde se facilitaba el libre mercado y la libre competencia.

Lacalle nos habla también de lo dañino que es el proteccionismo, el cual nos es tal y lo que hace realmente es perjudicar la economía de los países que abrazan esta postura haciéndolos más débiles.

Y ahora hago un alto en la reseña para explicaros qué tenéis que hacer para poder participar en el sorteo de un ejemplar de Libertad o igualdad. Si queréis llevaros el último libro de Daniel Lacalle… ¡TENÉIS QUE VER O ESCUCHAR LA RESEÑA EN YOUTUBE O EN IVOOX PARA SABERLO!

No me digáis que no es fácil participar. Por cierto, tenéis justo una semana para intentarlo. El próximo jueves 16 de julio anunciaré al ganador a través de mi cuenta de Twitter, aunque también informaré en la descripción de esta reseña en mis distintos canales. Y en caso de que a los tres días del anuncio el ganador no de señales de vida —esperemos que no le pase nada malo—, se procederá a contactar con el segundo en la lista, y así sucesivamente.

Por supuesto, aunque esto no es obligatorio, también podéis aprovechar ya de paso y suscribiros a mi canal o bien reventar a Me gusta esta reseña. Eso ya lo dejo en vuestras manos.

Seguimos.

Desarrollando el capitalismo social

Los siguientes cuatro capítulos, del 7 al 10, sirven a Daniel Lacalle para desarrollarnos su concepto de capitalismo social, cómo funciona y por qué es la mejor opción para crear sociedades más prósperas, igualitarias y libres, en contraposición a cualquier tipo de intervencionismo.

Es preciso decir que, aunque hay capítulos más enfocados a criticar la intervención estatal y el socialismo, y otros más centrados en este desarrollo del capitalismo social, en todos ellos se van enfrentando continuamente ambas visiones y ofreciendo datos que sostienen el argumentario del autor.

Lacalle incide mucho a lo largo del libro en lo pernicioso que es para la sociedad el desorbitante gasto público y el aumento de la deuda que lleva aparejada, los cuales lastran tanto la capacidad de desarrollo económico de un país como la de las familias. El autor denuncia también la destrucción de la clase media que viene realizándose desde hace ya varias décadas como consecuencia de políticas fiscales confiscatorias y regresivas, que esquilman los ahorros de las personas y, como consecuencia, limitan sus opciones de alcanzar un futuro mejor.

Los dos últimos capítulos del libro los dedica Lacalle a defender la libertad de los individuos y por qué es esta la condición indispensable para alcanzar sociedades más igualitarias. También, demuestra que hay una justificación moral para defender el capitalismo, pues es este el que ha logrado que el mundo haya llegado al momento en el que está ahora que, sin duda, es el mejor de la historia, donde cada vez hay menos personas pobres, aún teniendo una mayor población mundial.

El epílogo actúa a modo de recapitulación de todo lo expuesto a lo largo del libro.

Citas de Daniel Lacalle en Libertad o igualdad

Una de las cosas que más me gusta de Daniel Lacalle es su facilidad para crear citas absolutamente demoledoras. Os dejo a continuación algunas de ellas, tomadas únicamente del primer capítulo del libro:

[…] hay que identificar la pobreza, y no la desigualdad, como el verdadero enemigo a batir.

Desde el alarmismo populista no se busca la prosperidad, sino el control, y eliminar la libertad individual y el mérito.

La libertad individual, tener la capacidad de decidir qué deseamos hacer con responsabilidad, es la esencia del ser humano, y la esencia de la libertad misma.

Las prácticas totalitarias siempre prometen seguridad y una falsa libertad sin responsabilidad, por eso se alimentan del miedo y de la envidia. La promesa de libertad sin responsabilidad es, en realidad, una trampa de la que no hay escapatoria. Creemos que hacemos lo que queremos cuando, en realidad, hacemos lo que nos mandan.

El asistencialismo promete redención sin responsabilidad, pero nos convierte en dependientes.

Un individuo verdaderamente libre es aquel que es plenamente consciente de las consecuencias de sus actos y que tiene capacidad para elegir qué acciones emprender. Un auténtico esclavo es aquel que rechaza la responsabilidad y se siente libre cuando se le permite alimentarse con las migajas que le dejan.

El Estado no es el gobierno, y la sociedad no es lo que decidan los políticos.

La familia es el agente económico más social que existe.

Nada resulta más rentable políticamente que mantener a los pobres alejados de la escala social y echarles la culpa a los ricos.

¿Por qué prefieren dar subvenciones a bajar impuestos? Porque la rebaja fiscal da poder a la sociedad civil y las subvenciones dan poder al Estado.

Si esto lo dice solo en el primer capítulo, imaginaros lo que podéis encontrar en el resto del libro.

Pues hasta aquí la reseña. Un libro muy recomendable porque, en mi opinión, creo que derriba muchos mitos que existen alrededor de la capacidad y la legitimidad del Estado para hacer según qué cosas, y que además nos hace comprender la importancia de que los ciudadanos tengan la suficiente libertad para poder realizarse como consideren oportuno, partiendo siempre desde la responsabilidad individual sobre sus actos. Os recuerdo el título: Libertad o igualdad, de Daniel Lacalle, publicado por Ediciones Deusto. Y os recuerdo también que gracias a Deusto voy a sortear un ejemplar de esta obra. Las instrucciones para participar, ya las he indicado antes.

Nada más, nos vemos en el siguiente episodio. Ciao.

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