El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati

Reseña de El desierto de los tártaros, novela de Dino Buzzati , una historia sobre la espera y el riesgo de desperdiciar la vida por una falsa esperanza.


Hoy volvemos a la narrativa y lo hacemos con una novela que me ha sorprendido y de manera muy grata porque no esperaba que fuese a gustarme tanto, la verdad.

Se trata de un título que descubrí de un modo por el que seguramente muchos de vosotros también hayáis descubierto alguna vez alguno de los libros que habéis leído, y no es otro que encontrándolo mencionado en otro libro. Y es que durante la lectura de El Cisne Negro de Nassim Nicholas Taleb, del que tenéis una reseña en este canal, en uno de sus capítulos el autor comienza a hablar sobre esta novela y a desgranar parte de su trama.

Pero lo curioso es que no solo leí sobre ella en el libro de Taleb, sino que me la volví a encontrar en otro ensayo, solo que ahora no recuerdo cuál era. Estas son las cosas que yo, llamadme raro, considero una señal, y desde entonces tuve claro que tenía que leer esta novela. Y qué queréis que os diga, no me arrepiento para nada porque, sin duda, es de mis mejores lecturas en lo que va de año. La novela de la que hoy hablamos se titula El desierto de los tártaros, y fue escrita por Dino Buzzati, publicada en español por Alianza Editorial.

El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati
El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati
Dino Buzzati, autor de El desierto de los tártaros

Sobre Dino Buzzati

Dino Buzzati fue un periodista italiano que desarrolló toda su carrera en el periódico Corriere della Sera. Buzzati publicó su primera novela en 1933, titulada Bárnabo de las montañas. Dos años más tarde, 1935, publica una segunda novela, El secreto del Bosque Viejo, pero es en 1940 cuando Dino Buzzati obtiene el éxito internacional con El desierto de los tártaros, reconocida desde un primer momento como una auténtica obra maestra, y que fue llevada al cine por Valerio Zurlini en 1976. A partir de ahí, varios libros de relatos y un par de novelas más.

Como nota curiosa, parece ser que a Buzzati se le considera mucho mejor cuentista que novelista y, a mí, que el relato es un género dentro de la narrativa me gusta tanto, ya os podéis imaginar las ganas que tengo de hacerme con uno de sus libros de cuentos.

En su obra, Buzzati ahonda en temas existenciales como el enfrentamiento del hombre con el mundo en que vive, el conformismo, la fe o el sacrificio, y en El desierto de los tártaros ya podemos identificar muchos de estos planteamientos.

Reseña de El desierto de los tártaros

En El desierto de los tártaros Dino Buzzati nos cuenta la historia de Giovanni Drogo, un joven teniente recién licenciado de la academia militar que es enviado en su primer destino a la Fortaleza Bastiani, un bastión de frontera ubicado para contener la amenaza del Reino del Norte.

Desde las primeras páginas nos queda claro que a Giovanni Drogo no le acaba de agradar la idea de tener que desplazarse a un reducto tan alejado, pues ansía poder desarrollar su carrera en la ciudad, donde idealiza una vida llena de más opciones, tanto profesionales como personales. Pero Drogo, con esa inocente firmeza militar de recién graduado, acepta sin más su destino y lo acompañamos en su camino hacia la Fortaleza Bastiani. Ya en ese trayecto podemos atisbar el misterio que envuelve a la fortaleza, pues se presenta como un lugar alejado del resto del mundo, apartado del ritmo del progreso.

Drogo llega a la fortaleza y lo que encuentra es un puesto fronterizo de segunda categoría que ha quedado obsoleto con el paso del tiempo, con no todos los medios materiales necesarios pero, sobre todo, situada ante un extenso desierto por el que antiguamente, hace ya mucho tiempo, llegaban los ataques de los tártaros, y ante el que la fortaleza se erige como primera contención.

Esa posibilidad de una guerra genera en Drogo el deseo de aprovechar el envite para coronarse como héroe y acelerar el progreso de su carrera militar. Sin embargo, conforme el tiempo pasa, la rutina de la fortaleza va haciendo mella en el personaje, y lo impregna de una apatía que, además de hacerlo infeliz, lo inmoviliza como persona, condenándolo a una fútil existencia.

Advertencia: comienza el destripe de la novela (o sea, spoilers). A partir de aquí, sigues bajo tu propia responsabilidad. Yo he avisado.

Mensaje de El desierto de los tártaros

En esta novela, Buzzati nos muestra y nos advierte del peligro de malgastar una vida por el deseo de conseguir un fin concreto. A lo largo de las páginas veremos la transformación de Drogo desde un joven idealista con aspiraciones hasta un adulto enfermo consumido por una obsesión. Esa espera de la batalla, de esa oportunidad que nunca llega, la esperanza por un futuro glorioso, condenan a Drogo a una vida vacía, completamente alejada de su ideal.

Es muy interesante observar cómo, conforme transcurre la novela, Drogo se hace consciente de esta obsesiva atracción que le genera la fortaleza, pero contra la que es incapaz de luchar ni presentar siquiera resistencia. De hecho, a Drogo se le presenta la posibilidad de cambiar de destino a los cuatro meses de su llegada, pero en un último momento en el que cambia de parecer, decide permanecer en la Fortaleza Bastiani pensando que tal vez sea allí donde pueda llenarse de gloria. Y esos cuatro meses se convierten en cuatro años.

Transcurrido ese tiempo, Drogo obtiene un permiso y vuelve a la ciudad, pero en vez de reencontrarse con la felicidad y la alegría que allí dejó, observa cómo todos sus conocidos, incluida su propia madre, han seguido adelante con sus vidas sin la necesidad de él: sus amigos han prosperado en sus distintas ocupaciones; su madre está ocupada en los hermanos de Drogo, más cercanos a ella. Pero es durante su encuentro con María, un presunto amor de juventud, cuando nos damos cuenta de que no es el mundo el que ha cambiado, sino Drogo. Giovanni se siente fuera de lugar y, trágicamente, comprende que la ciudad ha dejado de ser su hogar, y es la fortaleza la que le ofrece seguridad y algo de sentido a su vida.

Drogo vuelve a la fortaleza y los años pasan. A lo largo de estos, Drogo vuelve a tener varios permisos, pero cada vez que vuelve lo hace más convencido de su desconexión con la ciudad, con el mundo exterior a la fortaleza.

Durante todos esos años en la fortaleza se viven varios episodios excepcionales, algunos dramáticos y otros cargados de tensión ante posibles amenazas, pero que finalmente quedan en nada.

Los militares, poco a poco, se van haciendo a la idea de que la posibilidad de vivir un evento guerrero es cada vez más lejano y cualquier alerta nueva que se da es rápidamente desestimada, convencidos de que es imposible que ningún mal pueda provenir ya del norte. Sin embargo, la duda sigue instalada en sus mentes, y esta los condena a malgastar sus vidas en una espera de la nada, en una casi utópica esperanza.

No os contaré qué ocurre con Drogo al final de la novela, pero os puedo asegurar que el final, al menos a mí, me dejó un poco descolocado.

Buzzati pretende hacernos reflexionar sobre el riesgo que corremos las personas de tirar por la borda una vida que podríamos vivir con plenitud, disfrutando de todo tipo de vivencias e incluso placeres, por mor de experimentar algo concreto de lo que no tenemos certeza. Nos habla de la futilidad y de lo peligrosa que es esta cuando se adorna de expectativas de grandeza, tentación muy apetitosa para cualquiera. Un auténtico lobo bajo piel de cordero.

Hay una cuestión que no he encontrado en ninguno de los textos que he leído para preparar esta reseña, y es la que, en mi opinión, hace referencia en modo de alegoría al suicidio. No sé, si leéis la novela, o si ya la habéis leído, pensad en ello.

El estilo de El desierto de los tártaros

En la novela de Buzzati nos encontramos con un narrador omnisciente que describe cada una de las escenas con una precisión asombrosa. Sabe transmitir los sentimientos de los personajes, pero hay momentos en los que incluso se implica en el relato y llega a interpelar a estos, como pretendiendo que le contesten.

Este narrador utiliza un tiempo verbal en pasado durante casi toda la obra, si bien hay fragmentos e incluso capítulos enteros en los que usa el presente.

El protagonista, como ya hemos dicho, es Giovanni Drogo, y este ocupa la atención de toda la historia, es decir, todos los capítulos giran en torno a él, sin embargo, hay un capítulo, el número quince, en el que se narra un hecho en el que Drogo no está presente, si bien el narrador se asegura de hacer referencia a esta ausencia. También, en otro capítulo que no recuerdo ahora, son otros dos personajes los empleados para transmitir uno de los temas de Buzzati.

Y he de decir que esta ausencia de Drogo en estos dos capítulos me chocó un poco, no porque rompa con la historia de algún modo, sino que se trata de una apreciación más personal: si llevas todo el tiempo hablándome de Drogo, espero seguir leyendo sobre él, no que de repente pretendas decirme algo usando otros personajes.

A modo de conclusión

Bueno, y hasta aquí mi reseña de El desierto de los tártaros. Tenéis ante vosotros una auténtica obra maestra, con un estilo sencillo pero preciosista a la vez, que le gusta detenerse en los detalles, y en la que merece reconocer la labor de la traductora, Esther Benítez. Se trata de una novela de poco más de doscientas cincuenta páginas, estructurada en treinta capítulos que, al ser cortos, hacen que la lectura sea realmente dinámica.

Una lectura muy recomendable aunque, aviso, agobiante y hasta cierto punto un tanto depresiva, pero que solo por los temas que plantea y por cómo está escrita os recomiendo muchísimo.

Apuntad: El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati, publicado por Alianza Editorial.

Nada más, nos vemos en el próximo episodio. Ciao.

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