Dune, De Frank Herbert

Reseña de Dune, de Frank Herbert, una de las obras maestras de la ciencia ficción. ¡No te pierdas este clásico del género!


Antes que nada, quería comunicaros que acabo de lanzar el blog de este canal donde, poco a poco (posiblemente, muy poco a poco) iré subiendo las reseñas que he ido haciendo a lo largo de estos más de dos años que llevo con el canal. Como hay muchos de mis vídeos para los que no hice guión en su día, estos van a tardar un poco más de tiempo en arribar al blog, pero todo llegará. Mientras tanto, si queréis ir dándoos una vuelta por el mismo, podéis hacerlo en la dirección librepensador.com.

Ahora sí, vamos a por la reseña.

Hoy os traigo un clásico de la Ciencia Ficción, el primer volumen de una de las sagas más leídas de este género de todos los tiempos y, sin duda, una novela que nada más ser publicada se convirtió en una obra de culto. Os estoy hablando de Dune, de Frank Herbert.

Sobre Frank Herbert

Frank Herbert fue un escritor estadounidense que nació en 1920 y murió en 1986 a los 65 años. No solo se dedicó a la escritura creativa o de ficción, sino que a lo largo de su vida también desempeñó otros trabajos como los de periodista, consultor ecológico, fotógrafo, crítico literario o conferenciante. Gracias a su novela Dune se hizo con los premios Nébula y Hugo (este último compartido).

El origen de una novela como Dune es realmente curioso. A Herbert le habían encargado un artículo sobre unas dunas de arena que existen en el Área recreativa nacional de dunas de Oregón. Aquel encargo se convirtió en algo más personal y Herbert acabó involucrándose demasiado en el tema, hasta el punto de que recabó demasiada documentación para un simple artículo. Finalmente, acabó no escribiendo el artículo, pero sí sentando las bases de lo que sería su novela más famosa.

Lo que nos cuenta Dune

Entrando ya en materia, Dune es una auténtica obra maestra. Tiene de todo: una gran historia, unos grandes personajes, un buen ritmo, una buena trama… Si no la has leído aún, ya estás tardando. Y conste que yo he tardado muchísimo, porque es la primera vez que la leo. Curiosamente, fue uno de mis sobrinos quien me la recomendó.

Como os digo, Dune tiene de todo: encontramos una intriga política absolutamente apasionante; se plantean cuestiones medioambientales que, comparadas con muchas de las que vemos hoy día en los medios, deja a estas últimas en clara evidencia; la religión es otro tema que planea constantemente a lo largo de la novela, siendo de vital importancia en el desarrollo de la trama, y con evidentes guiños a varias de las principales religiones actuales; se plantean cuestiones tan universales como la lealtad, la traición, el destino, el amor, el odio, la familia, la amistad, la guerra, el honor… Y todo ello, ambientado en un mundo futuro que, al igual que el actual, sigue siendo hostil, pero donde la mayor amenaza para la vida es la propia vida. Aquí incluso podríamos decir que la mayor amenaza para el ser humano es el propio ser humano.

En Dune nos encontramos un mundo donde el ser humano hace ya mucho tiempo que ha logrado expandirse a lo largo del Universo, logrando instalarse en distintos planetas a lo largo y ancho de este. Estos planetas son gobernados por grandes casas, que nos recuerdan a los antiguos feudos de la Edad Media, entre las que resalta por encima de todas ellas la figura de un emperador, pero que sin embargo debe rendir cuentas de algún modo al Landsraad, que es como el consejo de todas estas casas feudales, y a la Cofradía, una organización que opera con el transporte espacial, y que es la que realmente domina todo. En este Universo, el recurso más preciado es la especia melange, que posee caulidades geriátricas y es altamente adictiva, pero que está presente únicamente en un solo planeta: Arrakis, también llamado Dune.

Herbert nos cuenta la historia de Paul Atreides, hijo del duque Leto, cabeza de la Casa Atreides, y de su concubina la dama Jessica, una Bene Gesserit, o lo que podríamos llamar una bruja.

El emperador Padishah Shaddam IV ha ofrecido al duque Leto Atreides el gobierno del planeta Arrakis, en sustitución de la Casa Harkonnen —casa enemiga de los Atreides— quien lo ha gobernado hasta ahora con mano dura bajo las órdenes del barón Vladimir Harkonnen. Asistimos a los preparativos para el cambio de planeta, ya que los Atreides deberán dejar atrás su querido Caladan para instalarse en el desértico y hostil Arrakis. Pero los Atreides no se enfrentarán únicamente a las consecuencias que lleva aparejadas un nuevo destino, sino también a un plan diseñado para derrocarlos.

Unos personajes inolvidables

En esta historia toma relevancia el papel de Paul Atreides, el joven próximo duque de quince años que durante toda su vida ha sido instruido por su madre, la dama Jessica, que le enseñará todo lo que sabe sobre adiestramiento mental y físico, tal y como aprendió ella misma por pertenecer a la escuela de las Bene Gesserit. El trío formado por la familia Atreides está rodeado también de otros personajes que forman parte de su corte: el mentat Thufir Hawat, los maestros de armas Gurney Halleck y Duncan Idaho, y el doctor Yueh.

Todos ellos, se verán expuestos a la nueva situación de tener que llegar a un nuevo planeta y a las vicisitudes que conlleva, y veremos de qué manera todos se esfuerzan en que el cambio garantice el nuevo gobierno del duque Leto. Sin embargo, como ya hemos comentado, por detrás se está fraguando un plan destinado a derrocar a los Atreides, y Paul y los suyos se verán expuestos a grandes peligros a lo largo del libro, los cuales no os detallaré porque no os quiero hacer spoilers de la historia.

Asistiremos a la evolución de Paul Atreides y de cómo sus capacidades le ayudan a convertirse en todo un héroe —y esto es literal; ya lo entenderéis cuando leáis el libro. Sin embargo, y ahora es cuando comienzo mi análisis de las partes que más me han gustado de la novela, no creo que Paul sea el único personaje que merezca la pena destacar; hay muchos más. Frank Herbert tuvo la maestría de rodear a Paul y a la historia de Dune de toda una cohorte de personajes, algunos de los cuales son realmente fantásticos, entre ellos:

  • Gurney Halleck, uno de los maestros de armas de Paul. Se trata de ese servidor leal que sería capaz de entregar su vida por su duque y por los suyos.
  • Thufir Hawat, el anciano mentat cuya única obsesión es no fallar nunca a su duque, pero que observa cómo sus capacidades van mermando poco a poco y duda sobre su propia capacidad y, consecuentemente, de su utilidad para los Atreides.
  • Stilgar, el cabecilla rebelde Fremen, que se enfrentará a la disyuntiva de tener que elegir entre su liderazgo y el bien de los suyos.
  • La dama Jessica, uno de mis personajes preferidos, la Bene Gesserit que traiciona a su orden por amor, y a quien le preocupa la influencia que haya podido tener sobre su hijo y sus consecuencias.
  • El barón Vladimir Harkonnen, ese tipo despiadado, maquinador, absolutamente maquiavélico, y cuya sombra planea durante toda la novela.
  • Kynes, el planetólogo del emperador, un personaje del que no puedo contar mucho si no quiero desvelar información importante.
  • Feyd-Rautha, el nabarón destinado a regir la Casa de los Harkonnen una vez su tío Vladimir desaparezca. Un alma despiadada que solo piensa en matar y que, sin embargo, es un auténtico cobarde.

Y, por supuesto, sobre todos ellos, Dune, el planeta Arrakis, como un personaje más, con vida propia.

Arrakis

Merece la pena pararse en Arrakis porque nos ofrece una visión sobre diferentes temas que el autor plasma de manera extraordinaria.

Por un lado, tenemos la ecología de Arrakis. Estamos en un planeta desértico en el que las condiciones para la vida son extremas y donde, a pesar de ser el único planeta donde se puede encontrar la especia, el recurso más preciado es sin embargo el agua, ya que esta es deficitaria. La vida, como diría Ian Malcolm, se abre paso, pero a duras penas.

A estas condiciones hostiles se suman la orografía del planeta, donde dunas de arena y pequeñas formaciones rocosas se alternan en el paisaje; y unos animales que son responsables de este: los gusanos de arena.

Y por otro lado tenemos al pueblo Fremen, los habitantes del planeta que son la fuerza de trabajo utilizada por los Harkonnen en sus trabajos de extracción de especia, pero con grupos revolucionarios que luchan por su libertad y por hacer de Arrakis un hogar.

Una de las cosas que más me gustan de la novela es la capacidad de Herbert para crear mundos, con todo lo que ello implica. Y no es algo que vayamos encontrando a medida que leemos el texto, que también, sino que, además, al final de Dune, nos encontramos con una serie de apéndices creados por el autor para que, de algún modo, el lector pueda dar un contexto aún mayor a la historia. Así, en estos apéndices Frank Herbert nos explica aún más la idiosincrasia de la ecología de Arrakis, nos cuenta cómo la religión fue convirtiéndose en parte fundamental de un mundo que se iba extendiendo cada vez más, y nos habla también de las Bene Gesserit, la motivación de su extraña orden y la búsqueda de su llamada ‘solución genética’. A esto suma un recopilatorio de personajes de distintas casas para las que elabora unas pequeñas biografías. También nos ofrece un vocabulario en el recoge terminología específica del Imperio, en el que comprendemos entonces muchas de las palabras usadas a lo largo del libro. Por último, también encontramos unas breves notas cartográficas sobre Arrakis.

Una edición exquisita

En relación a esto último, decir que en la edición que he leído podemos encontrar un mapa de Arrakis para que podamos seguir en todo momento el desarrollo de los acontecimientos.

Y la edición merece un punto especial en esta reseña: el ejemplar que he disfrutado durante esta lectura corresponde a la edición más reciente publicada por Nova, con encuadernación en tapa dura con sobrecubierta y dibujos en el interior a cargo de Sam Weber, tomados de la edición estadounidense conmemorativa del cincuenta aniversario de Dune publicada por The Folio Society.

Una auténtica maravilla de edición, súper cuidada y absolutamente idónea para una obra maestra como esta.

Dune, mucho más que una ¿simple? novela

Para terminar esta reseña me gustaría no dejar pasar una cuestión que para mí es sumamente importante: desde que me acerqué al género de la ciencia ficción, la verdad es que este no ha dejado de sorprenderme gratamente. Todos los libros que he leído me han aportado mucho y bueno y, como ya me imaginaba antes de empezar a leer Dune, la novela de Frank Herbert no iba a ser menos. Por eso, es importante que entendamos que Dune es mucho más que una simple fantasía épica ambientada en el espacio. Conforme vas leyendo el libro, vas entrando en un mundo donde instintos de todo tipo están presentes en todo momento y donde en cada uno de los capítulos encuentras alguna enseñanza importante.

Conforme iba leyendo Dune fui compartiendo en Twitter fragmentos del texto que, de algún modo, llamaron mi atención por cuanto nos decían. Vais a permitirme que a continuación comparta algunos de ellos:

No conoceréis el miedo. El miedo mata la mente. El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo. Permitiré que pase sobre mí y a través de mí. […] Allá donde haya pasado el miedo ya no habrá nada. Solo estaré yo.

Graba esto en tu memoria, muchacho: un mundo se sostiene por cuatro cosas […]: la erudición de los sabios, la justicia de los poderosos, las plegarias de los justos y el coraje de los valerosos. Pero eso no vale nada […] sin un gobernante que conozca el arte de gobernar.

Mi padre me dijo en una ocasión que el respeto por la verdad casi se podría considerar el fundamento de toda moral. “Nada puede surgir de la nada”, dijo. Y es una idea muy profunda si uno concibe hasta qué punto puede ser inestable “la verdad”.

Un líder es una de las cosas que diferencia a una turba de un pueblo. Es alguien que mantiene la individualidad. Cuando hay poca individualidad, el pueblo se convierte en turba.

Esta mezcla entre ignorancia y conocimiento, entre brutalidad y cultura, todo se basa en la dignidad con la que tratamos a nuestros muertos.

La vida, toda vida, se halla al servicio de la propia vida.

Sin duda, tras la lectura de Dune, una de las ideas que he sacado de la historia y que, al menos bajo mi punto de vista, es la más evidente, se podría resumir en lo siguiente:

Un buen gobernante es aquel que se preocupa por sus gobernados y los cuida, y que nunca se se pone a sí mismo por delante de ellos.

Adaptaciones de Dune

Solo por añadir algunas curiosidades en torno a Dune, conviene comentar que para el último trimestre de este año se espera el estreno de una nueva versión cinematográfica de Dune a cargo de Denis Villeneuve, director de otras películas de ciencia ficción como La Llegada o Blade Runner 2049, y con un elenco de lo más atractivo: Timothée Chalamet, Javier Bardem, Josh Brolin, Oscar Isaac, Rebecca Ferguson, Zendaya, Charlotte Rampling, Jason Momoa, Stellan Skarsgård y un largo etcétera. Por lo que he estado leyendo por ahí, parece ser que Villeneuve tiene pensado dividir el libro en dos películas. Por mi parte, lo único que espero es que al menos supere la extravagancia que hizo en su día David Lynch con su propia versión de 1984.

Y hablando de versiones cinematográficas, parece ser que hay por ahí una versión inacabada de un intento a cargo de Alejandro Jodorowski que finalmente no vio la luz, y que hubiese llevado música de Pink Floyd.

También en el año 2000 se estrenó una miniserie de tres capítulos sobre el libro, pero que tampoco obtuvo el éxito esperado.

A modo de despedida

Nada más. Insisto, si no habéis leído todavía Dune, espero que esta humilde reseña haya servido para inocular el virus de la curiosidad y que de una vez por todas le deis una oportunidad a este novelón.

Os recuerdo el título: Dune, escrita por Frank Herbert y publicada por primera vez en 1965. En España podéis encontrarla en la editorial Nova, que como os he dicho ha sacado hace poco una versión coleccionista que merece mucho, mucho la pena.

Y si ya la habéis leído, podéis dejarme vuestros comentarios sobre qué os pareció, sobre cual es vuestro personaje preferido o en qué cosas pensáis que falla la novela.

Nada más. Nos vemos en la próxima reseña. Ciao.

Portada de la edición coleccionista de Dune publicada por Nova

Ficha del libro

Dune, de Frank Herbert

2019

Nova


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1 comentario en «Dune, De Frank Herbert»

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